domingo, 20 de marzo de 2011

Introducción Maltratados, 70% de animales en México Según el Partido Verde, cientos de especies tanto de compañía como silvestres son agredidos



La secretaria de Ecología y Medio Ambiente del PVEM, Mariana Boy Tamborrell, lamentó que la falta de leyes en materia de protección animal provoque que cientos de especies se comercialicen de forma ilícita o sufran maltrato. Por ello, la representante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) exhortó al Congreso de la Unión a que apruebe la iniciativa de Ley General de Bienestar Animal, propuesta en febrero de 2007.
En entrevista, Boy Tamborrell estimó que casi 70 por ciento de los animales domésticos y silvestres son agredidos en los hogares, por lo que criticó que se tengan mascotas de especies silvestres en viviendas, aunque sean adquiridos de forma legal.
Recordó que la citada iniciativa establece disposiciones sobre el bienestar de los animales de producción, de trabajo, los que son utilizados en espectáculos, los que se encuentran en exhibición, los usados en la enseñanza e investigación y los de compañía.
Asimismo, añadió, contiene disposiciones relativas a su alojamiento comercialización, transporte y movilización, matanza y eutanasia, ya que estos son algunos de los problemas en el bienestar
animal de México.
Boy Tamborrell aclaró que la Ley General de Bienestar Animal en ningún momento otorga "derechos" a los animales, sino reconoce que forman parte de los recursos naturales renovables y por tanto son sujetos de propiedad, limitándose a la promoción de su buen uso y
aprovechamiento racional.
Destacó que debido a la preocupación del PVEM por el estado en que se encuentran muchas especies de animales en México, los legisladores ecologistas presentaron un paquete de iniciativas para su protección y cuidado.
Boy Tamborrel citó como ejemplo la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así como la Ley General de Vida Silvestre.
Subrayó que en México entre 60 y 80 por ciento del total de la matanza de animales de abasto se hace en rastros municipales, donde el manejo previo se desarrolla en condiciones que no garantizan ni la sanidad ni los requerimientos mínimos de bienestar.
Lo anterior, destacó, a pesar de que existe una Norma Oficial Mexicana sobre la materia (NOM-033-ZOO-1995), publicada en el Diario Oficial de la Federación.
La representante pevemista consideró que "este mal manejo, más todo el estrés generado por la mala transportación de los animales, genera la liberación de toxinas de los animales que al ser consumidas pueden afectar la salud pública".



Una nueva ley contra el maltrato de animales dista de ser la clave para revertir el drama de miles de especies que sufren y mueren cada año víctimas de abandono, torturas y prácticas quirúrgicas en la capital de México. Los que saben del tema, sostienen que la solución está en otros frentes.
La nueva ley actualiza conceptos y multas, pero igual que la primera de 1981, no es suficiente para acabar con el maltrato.
La ignorancia de las autoridades sobre las normas contra el maltrato de animales, su desidia para atender las quejas que se presentan, pero, sobre todo, la ausencia de una cultura que favorezca el derecho de las especies y suspenda su uso en experimentos, son los problemas que deberían atacarse, sostiene Saldaña.
Los casos de abusos contra animales, que van desde mutilaciones hasta violaciones sexuales, pueblan centenares de hojas de los archivos de las escasas agrupaciones altruistas locales que combaten esas prácticas.
En varias escuelas, jóvenes capitalinos aún aprenden biología realizando disecciones en pequeños animales vivos, como ratones, ranas y conejos, que tras su “uso científico” terminan agonizantes en basurales.
En la escuela de medicina del Instituto Politécnico Nacional, una de las universidades de mayor prestigio en México, cada semana los estudiantes operan alrededor de 20 perros, que al final mueren no sin antes ser sometidos a varias prácticas, suturas y errores de los aprendices.
En la mayoría de países, el uso de perros en prácticas médicas humanas está prohibido por tratarse de mamíferos superiores y por su centenaria historia de cercanía al hombre.
Pero en la capital mexicana la historia es otra. La nueva ley indica que ya no se podrán hacer disecciones de animales vivos en escuelas y colegios. Sin embargo, permite que éstas continúen en las universidades.
En el ámbito mundial más de 100 millones de animales son utilizados cada año con fines de investigación científica. En ellos se experimenta con medicamentos, mutaciones genéticas, tumores y múltiples enfermedades.
Es claro que los animales sienten, tienen percepciones, expresan emociones, resuelven problemas y tienen memoria, asegura un reciente estudio del Centro de Neurología de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, promovida en 1978 por grupos civiles y luego asumida por el Fondo de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), se consigna que “todo animal tiene derecho al respeto”.
“El hombre, en tanto especie animal, no puede atribuirse el derecho a exterminar a los otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre”, reza la declaración.

Pero la conciencia sobre esos derechos es escasa en la capital de México, donde activistas locales denuncian diversos tipos de maltratos, muchos contra mascotas.
Señalan, por ejemplo, casos en que personas abandonan a sus mascotas sin alimentos ni agua en terrenos baldíos, las encierran en pequeñas cajas para siempre, las usan para prácticas de zoofilia o las mantienen con un mismo collar desde que nacen, generándoles laceraciones.
En el ámbito legal, maltratar animales es un delito menor. Liliana Cisneros, inspectora en la Asociación Activa para la Supresión de la Crueldad hacia los Animales, aseguró que en los cinco años que trabaja en el tema, la mayor multa que vio aplicar a una persona culpable fue de mil 200 pesos.
Según la nueva ley, la pena máxima que podría enfrentar alguien que maltrate animales es un arresto de 36 horas y una multa de alrededor de 105 mil pesos.
Actualmente, las autoridades trabajan en la elaboración de un reglamento a esa ley.
Entretanto, en las perreras municipales día a día decenas de canes seguirán muriendo atravesados por un clavo en su cráneo o bajo una descarga eléctrica en un ambiente de sufrimiento.
Y en las calles, perros y gatos callejeros seguirán siendo despellejados vivos o convertidos en teas vivientes. 
Bibliografía:

http://www.eluniversal.com.mx/notas/631384.html
http://www.tierramerica.net/2002/0505/acentos.shtml

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